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Chana lanzó 77, su último disco: “La búsqueda fue la sencillez”

La artista multifacética presentó nuevo disco con una esencia blusera y visceral. En charla con RCI habló sobre el aislamiento, la música actual y el rol de la música en este contexto social.


Luciana Giordano, o Chana, tal es su nombre artístico y heredado de su infancia, presentó nuevo disco. Con más de 20 años en la música, ha sabido desenvolverse en un ámbito rockero que recién por estos días comienza a repensarse a sí mismo. 77 nuclea siete canciones de rock acústico y blues compuestas en plena cuarentena. Fue grabado en Estudios Avesexua, producido artísticamente por Javier Mattano y contó con las participaciones del propio Mattano en guitarra, Nicolás Smoljan en armónica y coros de Nicolás Álvarez. Fue masterizado por Guillermo Mandrafina.


Chana contó a RCI que la creación de este álbum se trató de un proceso de búsqueda interior y conexión con la música para calmar la ansiedad de estar inmensa en la locura que acaparó al mundo los últimos meses. “La búsqueda fue la sencillez, encontrar un sonido esencial, suave y concreto, como volver al origen. Siempre abrazada al rock para no perder la fuerza”, nos decía. Además, aclaró los cambios que la afectaron en lo personal y artístico respecto de trabajos anteriores. “El feminismo me cambió, me sacó la venda de los ojos, me trajo un espejo brutal donde todo lo que era natural se transformó, aprendí a decir 'No' a muchas cosas que antes no me animaba, dejé de querer gustar para querer gustarme”. Eso indefectiblemente tuvo impacto en su música: “También cambió, aunque nunca se va la esencia, mi amor por la poesía, por el blues, por el sonido más original, más crudo, sin tantos adornos, más desnudo”, cerraba.



Si bien tiene una larga carrera en la música, coronada con actuaciones en Cosquín o la ex ESMA, Chana también ha realizado una gran labor en el plano teatral, con siete obras de propia autoría. En ellas aborda temas como la violencia de género, el cuidado ambiental y la xenofobia. Tres de ellas están vigentes al día de hoy en Chihuahua, México. En un punto, para la artista, siempre se trata de contar una historia: “Pequeños relatos de tres minutos, que tienen que llevarte hacia algún universo, moverte alguna fibra, un poco está todo muy conectado, siempre se trata de contar emociones que transformen. Pequeñas revoluciones.”.


Como pasó a muchos y muchas, no le fue fácil lidiar con el aislamiento desde el lado artístico. “Todos nos transformamos en público y protagonistas, era un tiempo de mirar hacia adentro más que hacia afuera y al mismo tiempo no dejar de estar conectados. Yo me contacté haciendo estas canciones, esa fue mi forma de estar cerca”.


Chana tampoco evitó la discusión sobre las condiciones y cambios en términos de género dentro del mapa de la música nacional. “Somos más mujeres haciendo música, porque ahora hay más espacio para nosotras, porque más allá de la ley de cupo era una demanda del público, era necesario que hubiera más lugar para nuestra voz, es enriquecer y mejorar la calidad de la música, y creo que más ahora con el feminismo, es ampliar la mirada de todo, es un desafío para mujeres y hombres”, aclaró. Pero fue crítica con los resabios de una estructura arcaica: “La cosa se embelleció, la música también, lo que no cambió es la industria de la música, el poder sigue estando en manos masculinas y es ahí donde se cocina la cosa”.


Finalmente, y de la mano con la discusión sobre la disputa por igualdad para artistas de diversos géneros, Chana planteó la importancia que le da a la música en ese plano: “La música transforma, educa, une, convoca. Es una herramienta fantástica para que llegue un mensaje y que se accione una energía. El arte es fundamental para los pueblos; cubiertas las necesidades primarias de supervivencia, la música viene a mejorar todo”. Y cerró con su posicionamiento personal: “Yo hago música con esa convicción y el deseo de despertar conciencias”.

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